Psicólogo general sanitario
Número de colegiado: 31236
Psicólogo general sanitario
Número de colegiado: 31236
Desde muy joven supe que quería dedicarme a acompañar a otras personas. Tuve la suerte de que, en momentos importantes de mi vida, alguien estuvo ahí para sostenerme, escucharme y ayudarme a seguir adelante.
Esa experiencia me marcó profundamente y despertó en mí el deseo de ofrecer a otros lo mismo que un día me ofrecieron a mí: presencia, cuidado y dirección.
Para mí, cuidar la mente no está separado de cuidar el cuerpo. Ambos se expresan, se afectan y se necesitan.
Me gusta imaginarlo como un corazón: a veces late más rápido, otras más lento, pero ninguno de los extremos es “malo”. Latir nos permite movernos, vivir.
Así también ocurre con la vida: hay momentos en los que nos sentimos bien, y otros en los que no. Y en lugar de rechazar lo que duele, necesitamos aprender a sostenerlo, para poder volver a conectar con lo que nos importa.
Quien llega a terapia necesita sentirse segura, comprendida y no juzgada. Eso es lo primero que cuido.
Trabajo con calidez, pero también con claridad. Aporto estructura cuando hace falta y ayudo a ver con perspectiva, algo que considero esencial para salir del bucle del malestar.
Acompaño integrando lo emocional, lo cognitivo y lo corporal. Escuchamos juntos qué canal predomina en ti —pensamientos, emociones, imágenes o sensaciones físicas— y usamos esa vía para avanzar, sin excluir lo demás.
También estoy abierto a acompañar desde lo espiritual, si es algo que resuena contigo.
Un descubrimiento que me ha marcado es comprender que buscar todo el tiempo lo que nos diferencia puede alejarnos de los demás.
En cambio, reconocer lo que tenemos en común nos une.
Puedes cuidar lo que te hace único sin cerrarte a lo que compartes con los demás. Ser tú mismo no implica separarte, sino conectar desde un lugar más honesto.
Acompañar es subir mi propia montaña mientras te miro subir la tuya, con presencia y respeto.